GRANADA — A la sombra de la Alhambra, donde los ecos moriscos aún flotan entre calles estrechas y empinadas, otro tipo de onda atraviesa los cielos: las de la radioafición. La Unión de Radioaficionados de Granada (EA7URG), presidida por Carlos María Giorgi (EA7DHT), no solo cultiva una pasión por la radio; la convierte en un servicio público silencioso pero esencial.
Del Generalife al repetidor
Granada no es ajena a la historia. Y sin embargo, entre monumentos y turistas, se mantiene una infraestructura tecnológica comunitaria de notable alcance. La sección mantiene dos repetidores analógicos en FM (ED7YAN) y un repetidor digital en D-STAR (ED7ZAE), con cobertura que va mucho más allá de los límites provinciales. Es el tipo de red que no aparece en mapas, pero que conecta a quienes verdaderamente escuchan.
Educación, no solo transmisión
El alma de EA7URG no está en la potencia de sus antenas, sino en su vocación pedagógica. Con cursos de telegrafía, preparación para el examen de operador, y un espíritu de defensa activa de los derechos del radioaficionado, esta sección se posiciona como puente entre tradición y renovación tecnológica. En Granada, aprender CW no es una rareza: es casi un ritual.
Voluntariado técnico y vocación civil
Como asociación sin ánimo de lucro, EA7URG es movida por el entusiasmo desinteresado de sus socios, una suerte de ingeniería cívica aplicada a las ondas. Más allá de los QSO, el objetivo es claro: mantener viva la cultura de la escucha, del conocimiento compartido y de la autosuficiencia comunicacional en un mundo crecientemente dependiente de lo digital.
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