En la costa levantina, donde la luz del Mediterráneo baña los muros blancos de la ciudad y el aroma a sal se mezcla con la brisa, Alicante pulsa también con señales que no se ven, pero que atraviesan mares y montañas. En el corazón del barrio Villafranqueza, en el centro cívico de la Plaza Constitución, se reúnen quienes aún creen en la fuerza de la radio: los operadores de la sección local EA5URA.
Francisco M. Cañizares García, conocido por su distintivo EA5AJB, es el presidente de esta comunidad que desde 1995 mantiene viva una pasión silenciosa y precisa. Para Francisco, cada QSO —cada contacto establecido a través del éter— es más que una transmisión: es un puente humano, una oportunidad de conexión global. Lo demuestra con cada confirmación vía eQSL o LoTW, y para quienes lo deseen, también con la calidez de una tarjeta QSL física, enviada con gusto a través de un simple correo.
Su sede no está en una torre ni en un laboratorio, sino en un espacio vecinal, accesible, abierto, cotidiano. Porque la radioafición, en Alicante, no es un lujo ni una reliquia: es un servicio, una cultura técnica, una herramienta de comunidad. Cuando las redes digitales colapsan o los teléfonos se quedan en silencio, los equipos de radio y sus operadores siguen funcionando, preparados para ofrecer su voz cuando más se necesita.
Francisco no busca protagonismo. En su perfil de QRZ agradece simplemente la visita y ofrece su tiempo, su señal, su disponibilidad. Es una actitud que define no solo al operador, sino a todo un movimiento: el de quienes aún se emocionan al escuchar un indicativo lejano, al reconocer una voz desde otro continente, al saber que en el espectro, como en el mar, nunca se navega del todo solo.
En EA5URA, Alicante no solo se comunica. Alicante escucha, aprende y responde.
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